CRISTIAN GALLEGOS

POSIBILIDADES DE LO IMPOSIBLE                       

Continuación de texto publicado en Doméstica 4

Para la propuesta pedagógica, apelo a una revisión de los diversos programas educativos realizados en las versiones anteriores del evento, considerando sus relaciones con las obras, los artistas, los curadores, los recursos realizados y su aplicación, la relación con los públicos, el trabajo con profesores y estudiantes en la bienal y fuera de ella, siendo incorporados como un centro de documentación para la activación de los visitantes. El objetivo fue construir una memoria que se transformara como un mapa en la bienal; el que pudiese marcar ciertas actividades y puntos comunes (arte-educación) con la idea de que los públicos puedan, a partir del arte y la educación, construir una experiencia e insertarla (a modo de recopilación) en un lugar específico, exhibiendo de esta forma su memoria individual, pero a su vez al estar expuesta poder volverse colectiva, transformándose en la activación de una memoria pública.

Ahora, debo ser claro y directo, ya que su ejecución necesariamente insertó matices a su concepción.

Límites y riesgo como un lugar recurrente

En los párrafos anteriores se puede leer todo lo que fue el planteamiento conceptual de Posibilidades de lo Imposible, siendo ésta una construcción que para poder ser realizada, significó una importante adaptación. Creo es importante dejar registrado en estas líneas las dificultades del contexto, las cuales hicieron al equipo del programa una fuerte inmersión y desdoblamientos necesarios para salir adelante. En este sentido creo que las circunstancias nos hicieron siempre estar al límite, es decir, la realización de un programa en arte-educación para esta edición, exigió desde todo punto de vista (humano y estructural) estar bajo una sensación de riesgo. En muchas ocasiones los procesos engorrosos no son de importancia cuando se logran los objetivos, pero entiendo ahora que muchos de esos procesos, instintivamente moldearon el programa y al ser esta la primera experiencia personal en Curaduría Educativa en Brasil (quizás la única), es necesario relatar esto que denomino como invisible. No parece ser casual: si entendemos que una propuesta curatorial en educación es invisible en su formulación, quizás también en su organización y que sólo en el hacer con los diversos públicos aspira a una visibilización (en algunos casos hasta material), resulta coherente que hablemos de esa invisibilidad.

Desde el inicio del programa y en general la bienal, la palabra “crisis” fue protagonista de muchas conversaciones; la devaluación del real ante el dólar fijó una volatilidad presupuestaria que afectó fuertemente todo lo que se planteaba. Por citar sólo un ejemplo, en ediciones anteriores existía para el agendamiento de escuelas del interior o exterior de Porto Alegre una flota con 13 o 15 ómnibus, en este año existió sólo uno. Esto puede ilustrar la radicalidad del cambio entre ediciones y el riesgo que asumió el equipo al tener la claridad del límite en el cual estábamos; y sólo en términos económicos. Digo esto, ya que esa radicalidad económica de una u otra forma, impulsó al equipo a una cohesión y extralimitación creativa que permitió avanzar diariamente con Posibilidades de lo Imposible.

El proceso comenzó con un período de escuchas y reuniones con diversos actores de la ciudad tales como profesores, encargados de educación en algunas sedes de la bienal, visitas a universidades, en fin, actores que de alguna forma serían nuestros colaboradores en el programa al entender que la metodología de trabajo sería otra, es decir, abandonar esa figura verticalista que logré percibir en las reuniones, donde existía cierta percepción de imposición programática, y que en su lugar, podría existir algún tipo de transacción. Algo que personalmente me impactó, ya que se reiteraba en todo tipo de instancias. En cada reunión cuando planteamos que ya no nos interesaba un trabajo de ellos o para ellos, sino más bien una acción colaborativa con ellos, la reacción general fue la misma: asombro, interés y disposición.

Desde aquel período de escuchas, comienzo la estructura del programa el cual no sufrió modificaciones en su base, pero si en sus actividades. Esta estructura, obedeció a las características del contexto al iniciar el trabajo, eso significa, que ya existía un proyecto administrativo-programático de actividades presentado con anterioridad de Posibilidades de lo Imposible al Ministerio de Cultura, ya que es parte de la organización administrativa que se requiere para articular un proceso bienal, algo que sencillamente demarcaba lo que “debería ser” el programa educativo de la 10ª Bienal. Pero por credibilidad y confianza de lo que se presentó posteriormente y además, ante el nuevo escenario económico-político-social de “crisis”, fue posible una reestructuración e integración hacia la propuesta que presenté. Es por eso que en el esquema del programa existen dos líneas generales: Raíz e Imposibilidades.

Raíz, fueron actividades que se comprendieron como una base de trabajo existente en la Bienal, ideadas, desarrolladas y aplicadas por programas pedagógicos de versiones previas. Aquel nombre surge como parte de la revisión de aquellos documentos, los que en diversos pasajes remiten a la causa u origen de las características de la Bienal del Mercosur, remarcando la importancia como espacio de reflexión para el arte y la educación, que si bien se expresa a través de diferentes actividades, presentan una base raíz (administrativa y aprobada previamente en este caso) en la formación de mediadores, encuentros de formación con profesores, materiales para profesores, libro educativo, seminarios, agendamiento, entre otros.

En esta línea, -la cual desde la estructura se entendió inicialmente como un “pie forzado”-, a nivel de equipo se trabajó fuertemente para construir esas actividades base que fueron abiertamente analizadas para llegar a un punto interesante, el que fue la posibilidad de matizar esas estructuras establecidas para diseñar desde la perspectiva de Posibilidades de lo Imposible. Citaré dos actividades que usando una estrategia metodológica, generan procesos y resultados que finalmente se volvieron aspectos centrales en el programa. Aquella fue simple, conocer el contexto identificando fortalezas (más que debilidades ya que esas son las primeras en aparecer), actores relevantes, instituciones colaboradoras y en sí, construyendo lazos de comunicación a lo que denomino como horizontal, descartando con esto cualquier injerencia de poder, manipulación o atropello, los cuales sensibilizan cualquier tipo de relación que se desee establecer. La primera actividad fue la realización del “material de formación para profesores”, nombre administrativo insertado en el proyecto ministerial. Al iniciar, lo primero que pregunto fue ¿cómo realizaban generalmente los materiales para profesores?, ahí supe que a partir de los lineamientos del curador pedagógico en relación a los ejes de la exposición, se trabajaba con integrantes del equipo o se invita a especialistas. Una segunda pregunta fue si el material es para profesores ¿ellos integran el equipo de realización? La respuesta fue que solamente se maneja al interior del equipo responsable de cada edición (7). Con esto comprendí la necesidad de integrar a los profesores en la realización de los materiales, ya que finalmente son ellos quienes saben lo que debiese presentar un material para ser usado en aula y que sea una apoyo eficaz en el desarrollo de sus clases. Es por eso que «durante este proceso, logro identificar la necesidad dialógica que debe existir en cada contexto de realización y desde una perspectiva de trabajo que personalmente entiendo como una comunicación horizontal, que busco integrar experiencias en un proceso de diálogo abierto, se invitó a profesores de Porto Alegre que han participado de diversos procesos en bienales anteriores, a constituir un Consejo Consultivo. Su objetivo inicial fue analizar el material de bienales anteriores, para luego generar una propuesta la que posteriormente corrigen, debaten y validan en un proceso de creación y trabajo colectivo junto al equipo de educación. La pregunta que se plantea para incentivar la reflexión es si ¿un proceso creativo, puede ser un proceso educativo? O ¿un proceso educativo, puede ser un proceso creativo? Aquellas preguntas, al igual que en la construcción de Posibilidades de lo Imposible, no buscan respuesta única, sino más bien invitan a una participación en el campo arte y educación, como un lugar concreto para la construcción de experiencias y procesos de experimentación que permitan estar en un constante cuestionamiento de sus propios límites.

Es por este proceso, que se ha determinado disolver la idea de material “para” profesores como un actor pasivo que recibe un lugar construido, a la convicción de un trabajo “con” profesores que se integran desde su propio espacio de conocimiento, lo comparten y debaten para construir un lugar común, que aporte como una herramienta de trabajo para el aula a profesores que no tan sólo sean de las artes visuales.»(8) Esta primera experiencia ayudó a comprender la importancia de la participación y la no necesidad de tener un control absoluto de las situaciones, ya que al ingresar diversos factores externos a la coordinación del programa, el riesgo aumentaba y esa sensación de estar siempre al límite, permitía de alguna forma generar mayores espacios de reflexión y conciencia de lo que se estaba desarrollando. Ahora, además de estar siempre en ese límite, generalmente existieron barreras que debíamos saber cómo abordar. Si fuese necesario identificarlas, diría que barreras internas y externas a todo el proceso. En el caso puntual del “material con profesores” no sólo el nombre fue una barrera (interna), sino también todo el proceso burocrático que significó las autorizaciones, y además la necesaria adaptación del material en base a obras que por diversos motivos no llegaron a la bienal, teniendo que dejar definitivamente otras como referentes para trabajo pedagógico (barreras internas-externas), conectados con otras obras sí existentes en esta edición. Todo esto que significó la comunicación con profesores, permitió concretar diversas instancias de participación y colaboración en actividades programadas. Una de estas fue todo el trabajo desarrollado por la pedagoga catalana Gloria Jové, que junto al consejo consultivo de profesores, académicos, arte-educadores y parte del equipo del programa, construye su metodología que denomina espacio híbrido (9), generando un ejercicio de aprendizaje a partir de la reflexión y el análisis de obras y artistas contemporáneos en Porto Alegre, incentivando desde ahí la deconstrucción del currículo en educación. Esta experiencia, aproximó a todos los participantes a considerar diversas articulaciones desde el campo del arte contemporáneo hacia la educación, estar atentos a los códigos contextuales y la escena cotidiana que pudiesen aportar a profundizar procesos de aprender.

La segunda actividad, fue el curso de formación de mediadores que llevó por nombre Diálogos posibles para una memoria en arte & educación. Éste buscó promover la importancia del diálogo como herramienta central, para la construcción de experiencias colectivas a la hora del trabajo con el público que asistió a la bienal. Para llegar a esto, se propuso elaborar procesos de conocer-aprender en el campo de las artes visuales y la educación, que fueron entendidos como constructores de mensajes, los que una vez finalizado el proceso, serían compartidos, intercambiados, debatidos y/o discutidos junto a los públicos. Aquellos procesos de conocer-aprender fueron identificados desde palestras teóricos-prácticos generales, hasta procesos puntuales que fueron abordados por la curaduría, finalizando con una etapa de práctica de mediación, un proyecto a realizar en escuelas y encuentros con artistas participantes en la 10ª Bienal, que posterior al término del curso, se extendió por todo el período de exposición. El curso fue dirigido solamente a estudiantes universitarios de diversas áreas que estuviesen interesados en participar; esto generó cierta incomodidad puesto que muchos mediadoras/es que ejercen de forma independiente, esperan la bienal como un espacio de praxis y al producir este vuelco, se ven directamente excluidos de un proceso que en muchos casos fue su lugar de formación. Pero esto además de obedecer (nuevamente) al contexto de crisis, responde a la característica de la bienal como lugar de formación en el área de mediación.

Fueron dos los aspectos que considero clave en este proceso. Primero, la determinación de un perfil de estudiantes que fuesen proactivos, cuestionadores, con cierto grado de autonomía, reflexivos y sobretodo dialogantes; algo que fuese un aspecto natural en sus personalidades. Por último, eliminar la idea de supervisores y asistentes por la de coordinadores, los que tuvieron necesariamente que participar de todo el curso al igual que los estudiantes, ya que si bien tenían experiencias previas en bienales, aquello debiese ser expuesto espontáneamente con los que conformarían equipo de dialogantes-mediadores, nombre que se asignó a los integrantes de la mediación.

Una provocación que buscó incentivar ese perfil de autonomía en los participantes, fue parte del breve texto de presentación que acá expongo: «El resultado del curso es incierto, puesto que si bien están dadas las condiciones por parte de los palestrantes, el equipo del programa educativo y la curaduría, es importante considerar la participación de los futuros mediadores y en cómo abordarán desde su área de formación, la mediación y el diálogo con los públicos en la búsqueda de construir una memoria en arte & educación durante el proceso experiencial, como lo será la 10ª Bienal del Mercosur.» Esta idea fue una declaración dirigida a ellas y ellos, donde su respuesta es notable, ya que no sólo se sobrepusieron a diversas situaciones adversas en términos de complejidades administrativas, laborales y hasta circunstanciales en los lugares de exposición, que gracias a la fuerte comunicación de la coordinación del programa que abrió constantemente espacios de diálogo y escucha, sino que a su propio ejercicio que se fortaleció con cada intercambio, haciendo valer en muchos casos aquella frase del equipo: Si usted no pregunta, yo pregunto.

Una acción concreta del ejercicio de los dialogantes-mediadores que corroboró el buen trabajo desarrollado con los públicos y que fue una grata respuesta a esa provocación inicial, fue el último día de exposición de la bienal, cuando decididos se organizaron en un acto simbólico a volver a “vestir” los Parangolés de Hélio Oiticica exhibidos en la muestra Modernismo en Paralaxis. Usando telas de colores y en un agitada expresividad como si fuese un ruedo de samba, desfilaron por las salas de los museos Memorial y MARGS, para luego salir a la calle exhibiendo su alegría ¿Qué mejor respuesta? En aquella instancia debo reconocer que sólo fui un observador más, ya que finalmente fue un gesto de autonomía merecidamente de ellas y ellos.

Pasando a Imposibilidades, estas fueron actividades creadas especialmente para el programa educativo de la 10ª Bienal, aportando diversas reflexiones con los públicos que asisten y participan, generando intervenciones y trabajo con escuelas, workshops, acciones pedagógicas con artistas para los espacios de exposición y la instalación del primer Consejo Consultivo de Profesores como fue comentado anteriormente. En conclusión, Imposibilidades se traduce en las posibilidades que vienen desde la Raíz, es decir, la raíz se hace imposible, entendiendo esto como la única forma de ser realizada, valiéndose de la negación reiterada que finalmente logra alterar su génesis y por ende, cambiar su proyección.

Aquellas actividades y acciones fueron agrupadas en tres conceptos que definen su aplicación o desarrollo en el programa como son: intervención, memorias y mediación/transformación.

El primero fueron desplazamientos de la Bienal a escuelas públicas que experimentan la idea del espacio de la educación como espacio para el arte y también ejercicios en el espacio expositivo con artistas activando un intercambio con los visitantes. Esto buscó la idea de generar acciones reversibles (10), produciendo mensajes a partir de la experiencia personal y colectiva, integrando lugares que exhiban al interior de la bienal aquellas reflexiones; en general, producir cambios que intervienen el ritmo de vida, la invisibilidad del espacio cotidiano o la comunicación con los públicos durante el período de la bienal. En esta línea existen dos acciones que representan concretamente el concepto, ellos son Dentro de las Posibilidades y Aulas Públicas.

Dentro de las posibilidades se podría entender como una extensión de la Bienal a la Escuela Técnica Estadual Senador Ernesto Dornelles y el Jardín Plaza Pica-Pau Amarelo y viceversa. Estos lugares de educación formal, participan en un proceso de experimentación que buscó la idea de construir estos espacios de educación como lugares para el arte, a través de obras propuestas por los artistas Andre Petry y Marcelo Armani, surgidas como el resultado de un proceso dialógico entre profesores, estudiantes y el equipo del programa educativo. Dentro de las posibilidades, se puede entender como una pregunta que invita a un cambio de roles donde las escuelas experimentan la educación como espacio para el arte y a su vez, la 10ª Bienal del Mercosur experimenta el arte como lugar para la educación, a través de instancias de intercambio con la comunidad escolar interviniendo con un período de exhibición, aquel contexto de formación. Pero ¿quién intervino a quién? Por una parte los artistas que con su reflexión produjeron obras que identifican ciertos puntos ciegos en las escuelas, es decir, espacios físicos o acciones de los estudiantes y profesores que olvidados, requerían su atención para ser visibilizados. También los profesores y estudiantes que en sus escuelas, intervienen a los artistas en la forma de comprender estos espacios de formación, participando en sus obras para ser transformadas en una reflexión conjunta que se expone. En ambas situaciones, no resultó viable interpretar la propuesta como una educación para el arte o el arte en la educación, sino más bien, un intento de borrar sus límites integrando en el hacer a los artistas, profesores y estudiantes, fusionando así por un período determinado las posibles e individuales definiciones de arte y educación.

Para su ejecución se estableció un calendario con tres semanas de exhibición, un horario determinado para visitas y agendamiento para mediación con estudiantes de la escuela técnica, los que trabajaron con un dialogante-mediador del programa. A su vez esta acción, se visibilizó en el mapa general de la bienal, siendo insertados como un espacio de exhibición parte del programa educativo. Este resultado de ejecución del programa, nuevamente fue preso de las barreras internas y externas, algo que como equipo de educación significó una coordinación con diversos factores del área de producción de la bienal (caso aparte que no merece detalles), pero una vez más se logró saltar esas barreras y sin darse cuenta, a esas alturas el equipo se estaba transformando en atletas dispuestos a saltar las vallas que viniesen en el camino.

La segunda acción fue Aulas Públicas, donde artistas participantes de la bienal fueron invitados a compartir sus experiencias, anécdotas, reflexiones y recuerdos de lo que fue el proceso de obra que generó la pieza presente en la muestra. El objetivo fue conocer de forma coloquial y fuera de todo aspecto académico o teórico, cómo las y los artistas generan su trabajo, entendiendo que eso es mucho más de lo que puede estar presente en una obra expuesta; fue sencillamente hablar de lo que no se ve y es también identificar al artista y su obra frente a un determinado marco de público que asistió a la actividad. El espacio que se creo para intercambiar ideas con los artistas, fue ideal para comprender su investigación y mirada entorno a lo que son sus intereses, los públicos como también los dialogantes-mediadores generaban cuestionamientos que ayudaban a producir un intercambio libre y sin prejuicios, abiertos y sin conocimientos monopolizados que fomenten la idea de que las artes visuales son solamente para unos pocos, lo cual finalmente permitió generar un lugar de conocer-transmitir-aprender en el espacio de exposición.

Aulas Públicas, si bien estaban programadas para los días sábados con un horario determinado en los diversos espacios de exposición, siendo a su vez divulgados por el equipo de prensa, siempre prevaleció la idea de intervención, ya que instantes previos a comenzar se instalaban pequeñas bancas frente a las obras y se invitaba participar abiertamente a los públicos visitantes, de una actividad que si bien debía durar no más de 40 minutos, en ocasiones su extensión fue mucho más debido al interés e intercambio que surgió entre artistas y públicos.

El segundo concepto fue Memorias, el que buscó recoger esa experiencia de los públicos surgida, a partir de su asistencia a la Bienal. Una de las definiciones que pueden ser aludidas a la noción de memoria, es la exposición de hechos, datos o motivos referentes a determinado asunto (11). En este caso el objetivo fue disponer espacios para experimentar con los públicos aquellos pensamientos, reflexiones, críticas, análisis u opiniones que tienen al participar de las actividades dispuestas o simplemente visitar las exposiciones, identificando puntos donde se recoge aquello.

Espacio Dialogante fue una acción parte del concepto memorias. Aquella fue una propuesta que se presentó como un puente entre las artes visuales y los públicos, los que son invitados a integrar escrituralmente sus análisis, reflexiones o comentarios a las diversas exposiciones u obras que conforman la bienal. Este lugar integró los espacios expositivos de MARGS, Usina do Gasômetro y el Centro Cultural Erico Verissimo, con la idea de capturar las impresiones surgidas a partir de conversas con el equipo de dialogantes-mediadores, generando un registro de ellas en este espacio, relacionándose sucesivamente con las diversas reflexiones que surgen en el período de la bienal, lo que va estructurando progresivamente un diálogo público atemporal. Cabe mencionar que para incentivar este proceso, el trabajo de los dialogantes-mediadores fue clave, ya que al establecer una aproximación con los diversos lenguajes que ofrecen las obras de arte -abandonando el sentido de materialidad como si fuese una infatigable búsqueda de la técnica- y cuando son entendidos como operaciones conceptuales (comentado en páginas anteriores), se permitió ingresar aspectos cotidianos como campos de relatos, que admitan establecer y registrar diálogos abiertos para construir desde la obra una provocación hacia los públicos (los que fueron debatidos) y en algunos casos integrarlos para hacerlos visibles en este lugar que acogió los diálogos o reflexiones resultantes. La participación superó las expectativas: el interés por ser parte fue en muchos casos desbordado a un punto que no podía ingresar un escrito más, bajo esta circunstancia el espacio de diálogo abierto se debió transformar en memoria, exponiéndose sin intervenir más, donde fue hábilmente incentivando por parte del equipo de dialogantes-mediadores, la idea del dialogo, la reflexión y esa experiencia surgida del encuentro con las obras.

Tu camino, mi camino, nuestro camino, actividad que invitó a construir posibles rutas para conocer diversas obras en los espacios de exposición integrando comentarios, sugerencias, observaciones o críticas, son el resultado de haber hecho un circuito de obras. Aquello sugirió un proceso de conocer-transmitir-aprender a partir de un libre acceso a las obras, que iniciaba con roteiros dispuestos en las instituciones Santander Cultural, Usina do Gasômetro y el Centro Cultural Erico Verissimo, los que fueron denominados como punto de memoria. A partir de esos lugares y con los roteiros, los públicos construían un camino escogiendo obras a partir de las existentes en este espacio para con eso posteriormente ejecutarlas visitando los lugares. La experiencia resultante se integraba a través de un breve relato en el roteiro, para ser recogido en otro punto de memoria existente en las instituciones culturales indicadas. Así fue como un camino de obras sugeridas por los públicos; se socializaba y volvía a generar alternativas según los intereses o curiosidades de cada asistente a la exposición. En una primera instancia la idea es que los roteiros sólo hicieran de fuente escrita de las obras que conformarían esos caminos, pero con el transcurso de la bienal, los públicos fueron insertando dibujos de las obras como una forma de identificar directamente qué se estaba señalando, esto fue un giro a la actividad que aportó a un dinamismo y dirección, ya que al estar insertos en los puntos de memoria, podías observar ágilmente lo que se estaba indicando, siendo un aporte de los públicos hacia la actividad.

Unas de las actividades destacadas fue Objetos Cruzados. Ésta invitó a reflexionar creativamente con objetos de montaje artístico como lo son los cubos-blancos y molduras, donde a través de un llamado abierto organizado por el equipo educativo de la bienal, más de 50 escuelas respondieron interesadas en participar. Esto requirió una selección bajo diversos criterios, como distancia o edad de los participantes que permitiese una cierta autonomía del ejercicio, que arrojó un total de 23 escuelas municipales, estatales, particulares y un instituto federal, de Porto Alegre e interior del Estado que participaron llevando estos objetos, a sus contextos educativos para desarrollar un proceso creativo.

El ejercicio buscó producir conexiones o no, de objetos museográficos con la cotidianeidad de la escuela, donde los estudiantes realizaron libremente diversas resignificaciones, estableciendo apropiaciones cuyo objetivo fue dislocar la funcionalidad original de aquellos objetos, otorgando nuevas lecturas en el contexto donde fueron insertados. Este proceso fue logrado gracias al incentivo sin intervención, del docente a cargo en cada escuela quién registró fotográficamente, la diversidad de ejercicios resultantes a modo de construir una memoria que daría cuenta de cómo fueron cambiando estructural y/o conceptualmente el cubo-blanco y la moldura.

El proceso continúa, cuando los objetos son traspasados a otra escuela que previamente se ha asociado para la realización de esta experiencia, esto significa, que existió una transferencia de la memoria con la que cargan estos objetos debido a la realización de los ejercicios, quedando la opción en este nuevo contexto educativo, de borrar aquellas huellas o reapropiarse de ellas integrándolas a este otro campo de reflexiones y resignificaciones a elaborar por parte del nuevo grupo de estudiantes.

Esto finaliza, cuando los cubos y molduras retornan al Centro Cultural Erico Verissimo, para ser expuestos en el contexto de la bienal. Acá esos objetos intervenidos y sus respectivos registros realizados en cada escuela, permiten observar cómo un simple ejercicio activa procesos creativos, que no debiesen apelar sólo a una manualidad. No existían reglas: se propuso un espacio de libertad para los estudiantes al interior de sus escuelas, sólo debían considerar que esos objetos en su proceso, no fuesen utilizados para lo que inicialmente fueron construidos en términos museográficos. Los resultados asombraron al equipo bienal en general, ya que lograron exhibir una diversidad de procesos construidos en la escuela libremente, que de alguna forma sacaron ese temor inicial de “escolarización”. Uno de los ejercicios que personalmente me llamo la atención, fue el de unos estudiantes que después de haber realizado diversas intervenciones a los objetos, deciden prender fuego y quemarlos hasta transformalos en cenizas, que una vez frías, las insertan en un ánfora transparente, siendo ese su objeto entregado para exponer en el contexto de la bienal.

No puedo obviar que parte de Objetos Cruzados, fue realizado por primera vez en el marco de la curaduría educativa Conexiones Móviles (2013) organizada por la Unidad de Educación del Museo de Arte Contemporáneo en Santiago de Chile. En aquella oportunidad, se trabajó con cuatro escuelas produciendo un ejercicio individual que exhibe procesos y reflexiones destacables, pero ahora, resituando la experiencia bajo un nuevo contexto y proponer una nueva metodología al insertar una transferencia de la memoria identificada en el proceso que se vive de una a otra escuela, resulta un ejercicio que se colectiviza, dialoga e impulsa a reflexionar en el otro, ingresando a una dimensión donde debiésemos construir espacios que apunten consistentemente «a generar, a estimular, a favorecer en la propia práctica educativa, el ejercicio del derecho a la participación por parte de todos los que están directamente o indirectamente vinculados con el quehacer educativo.»(12)

El último concepto de Imposibilidades es Mediación/Transformación, que fue un campo de acción donde se articularon diversos diálogos y debates con diversos públicos, como también el ejercicio de los dialogantes-mediadores. Acá se inscribió el seminario internacional Posibilidades de lo Imposible, el cual generó la construcción e intercambio de experiencias con profesionales en arte-educación y educación en museos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Perú y Uruguay, a través de workshops y conferencias, que permitió conocer y compartir sus praxis con diversos asistentes. En el seminario, parte de sus invitados fueron miembros de la Red Pedagogía de Museos Latinoamérica (13), que en el marco de la 10ª Bienal del Mercosur lograron analizar aspectos de la educación en las instituciones culturales, planeamientos estratégicos a desarrollar y un punto que lo identifico como definitorio, fue invitar a participar a dos profesionales de Brasil para comenzar una planificación de trabajo en los meses futuros.

Las conferencias fueron centradas en el foco de las experiencias prácticas e investigaciones recopilatorias de cómo había actuado la educación en instituciones culturales en las ciudades desde donde provenían los invitados, donde se logro percibir que la creatividad y el “hacer” va generando ejercicios en arte-educación o educación en museos, los que luego son potenciados por una formación académica o cursos de especialización. Los workshops buscaron sistematizar experiencias previas de los palestrantes, y transformarlas en herramientas para ser compartidas con los participantes. El trabajo en territorio y comunidades, el uso de las tecnologías, las cartografías y su proceso de reformulación política a partir del vacío, entre otros, ingresaron desde el espacio experiencial, nuevamente al espacio práctico que al ser compartido, vuelve a un espacio de debate que amplía esta experiencia ya sea para el participante, como también para el palestrante.

Un punto donde confluyeron los tres conceptos, fue el lugar designado para el trabajo del programa educativo llamado Lugar de acción, documentación y memoria (14). Instalado en el Centro Cultural Erico Verissimo, sus salas archipiélago fueron intervenidas para ser transformadas a partir de las tres palabras: acción, documentación y memoria, las que articularon una conexión entre arte-educación y públicos.

Acción, puesto que recibió diversas propuestas como parte del programa, las cuales producen movimientos que invitan a la reflexión e interacción de los públicos, que no tan sólo ocurren en CCEV, sino también fuera de éste, siendo visibilizados en su registro o en un constante hacer en el trabajo de dialogantes-mediadores, diálogos con artistas, workshops o simplemente encuentro de los públicos. Acá se ubicaron las actividades Objetos Cruzados, Espacio Dialogante y Tu camino, mi camino, nuestro camino, ya comentados.

Documentación, debido a que recogió y expuso las publicaciones (catálogos, libros educativo, recursos pedagógicos, entre otros) de las ediciones anteriores de la bienal, como también de instituciones culturales y académicas de la región, las que fueron consultadas por el público asistente, artistas, investigadores, académicos y los profesores, con la idea de instalar ese lugar de documentación que permitía conocer artistas, curadores y programas realizados, pero también el trabajo de instituciones culturales de Porto Alegre en arte y educación.

Memoria. Al ir registrando la participación del público, artistas, curadores, estudiantes o profesores durante el período de la bienal, se permitió visibilizar su intervención en las acciones propuestas, es decir, articular una memoria de lo que aconteció previo a la apertura, la que es entendida como un proceso que forjó el programa educativo de esta edición o también, conocer actividades de programas en otras ediciones.

Al entender estas tres palabras como un detonante para la conexión entre arte-educación y públicos en el contexto de la 10ª Bienal, se requiere además comprenderlas a partir de la intervención entre sí, es decir, las acciones del programa al ser registradas (fotográfico, fílmico u otro) pasan a ser parte de la documentación, la que a su vez se transforma en una memoria volcada al conocimiento del público que visitó el espacio, para que así sucesivamente y evitando el desgaste, el programa Lugar de acción, documentación y memoria estuviese constantemente en un proceso de ampliación.

Quiero cerrar este texto comentando que la experiencia de Posibilidades de lo Imposible, fue una constante pregunta por la necesidad de considerar los riesgos y límites que se deben cuestionar para construir un programa de arte-educación en el marco de lo que fue la bienal. Entendiendo el trabajo de la curaduría educativa como una praxis que se basa en la construcción de procesos creativos-educativos con los públicos, como un lugar para la experimentación de actividades integrando acciones pedagógicas con los artistas e incluso proponer algunos que potencien el marco curatorial, trabajar a partir del arte como un constructor de instancias para conocer-aprender, buscando la producción de experiencias significativas con los diversos públicos que asisten a la exposición, siendo esto un espacio de integración en un trabajo horizontal con la curaduría general, así como también un lugar de intercambio, reflexiones y colaboración con el equipo de educación. Si esto fuese solamente así (que en esencia este proceso creo lo es), necesariamente se debiese ampliar, ya que en un contexto de crisis económica-política-social, de barreras internas y externas, se requiere una funcionalidad programática instintiva, que apoyé a esa característica atlética que desarrolló el equipo con el cual trabajé y que al terminar el año bienal, casi los desintegra. Como comenté párrafos más atrás, no parece ser casual que en un contexto de estas características, una propuesta curatorial en educación pueda ser invisible en su formulación, quizás también en su organización y que sólo en el hacer con los diversos públicos logre (ya no aspire) a una visibilización concreta, por medio de un trabajo colaborativo.

Haciendo una reflexión, un tanto extralimitada quizás, al producir un paralelo con la pedagogía crítica, donde autores como Peter McLaren, Henry Giroux o Paulo Freire, proponen que el objetivo principal es potenciar a los estudiantes -o en efecto a los futuros ciudadanos- para que ellos sean los que intervengan en su formación y transformar así, los rasgos opresivos de la sociedad lo que hacen necesaria esta intervención, podemos ver estas ideas como la necesaria búsqueda para la construcción de experiencias, permitiendo escribir a partir de lo que fue el marco de la 10ª Bienal del Mercosur; una memoria colectiva por parte de los públicos, donde a partir de una recopilación que se exhibió y comentó, se pueda reconocer y trazar nuevas rutas de trabajo, reflexión y análisis, situándonos puntos comunes que consideran nuestra diversidad geográfica, política y cultural, es decir estar a la «vanguardia de fomentar una deconstrucción del sistema neoliberal» (15), necesariamente incluyendo en este proceso al arte y la educación, distanciado de los grandes centros mundiales del área, que intentan mantener una hegemonía en estos campos.

Cristián G. Gallegos
Arte – Educación & Curaduría Pedagógica
+ info aquí

7. Esta información al tiempo supe que no fue así, ya que en las primeras ediciones de la bienal se organiza junto al equipo de educación un grupo de profesores que participó en cierto grado de concepción del material, el cual buscó la idea de formación que aportara lenguajes y conceptos para los profesores que asistían al evento. Lamentablemente no existen los relatorios que den cuenta de ese proceso y cómo fue exactamente, la información fue entregada en los encuentros con profesores planificados en el programa, donde se presentan los materiales de la 10ª Bienal. 

8. Parte del texto que fue la presentación del “material con profesores”.

9. Concepto donde se propone un proceso de integración entre la escuela, el espacio cultural, estudiantes y profesores, cuya participación desde sus experiencias previas hacia el campo de la educación, sólo es posible a través de un intercambio horizontal, sin estructuras jerárquicas y a través de la reflexión del arte contemporáneo. Véase http://www.encuentrosmultidisciplinares.org/Revistanº42/Ester_Betrián,_Gloria_Jove_y_Agust%C3%AD_Liñan.pdf. Acceso: 25 enero de 2016.

10. Según Ramón Parramón en el texto Pedagogías, territorios y dispositivos móviles, que aparece en la revista Roulotte: 09 del año 2011, pág. 36 es un concepto que hace referencia a la noción de reversibilidad entendida como la condición en que todos los elementos que actúan están presentes en diferentes grados de dependencia recíproca. En este caso, son prácticas artísticas que inciden en el espacio social mediante el desarrollo de acciones educativas, en las que subyace el propósito de incidir en el contexto pero en el que la propia práctica también se vera afectada por el entorno o los agentes implicados.

11. Ver definición completa en http://lema.rae.es/drae/?val=memoria

12. Freire, Paulo, (1996) Política y Educación. Siglo XXI Editores, primera edición en español. Madrid, España, pág. 73.

13. Visitar http://www.pedagogiademuseos.org. Acceso: 28 enero de 2016.

14. En la vitrina del centro cultural, fue instalada la obra A Logo for America de Alfredo Jaar, lo cual permitió construir conexiones interior-exterior, ejercicios de mediación y Aulas Públicas, instaurando una dinámica con el transeúnte o más bien una pregunta, que sirvió para el trabajo de aproximación con el espacio.

15. Idea planteada por Noam Chomsky, en conferencia magistral realizada en el Foro Internacional por la Emancipación e Igualdad, desarrollado entre el 12 y 14 de marzo del 2015, por la Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional de Argentina, donde se reflexionó acerca de los procesos políticos que atraviesan los países de América Latina y de la crisis económica y social que afecta a Europa. Ver charla magistral completa en: https://www.youtube.com/watch?v=QFrHXbNMTlw. Acceso: 28 enero de 2016.

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